Ripstein presenta ‘El diablo entre las piernas’ en el Festival Internacional de Cine de Morelia

La sexualidad tóxica en la tercera edad es el tema central de la nueva película del reconocido cineasta mexicano Arturo Ripstein, la cual fue ovacionada por el público tras proyectarse durante la cuarta jornada de la 17 edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

Es una historia de Paz Alicia Garciadiego, esposa de Ripstein, y quien ha hecho mancuerna laboral con él desde hace varios años. No tenía el propósito de filmarse, pues ella la escribió por amor al arte, al gremio y a su profesión. Pensaba que con La calle de la amargura (2015) ya se había despedido del Séptimo Arte.

“Pero un día me dijo: ‘Escribí algo, aquí está, léelo para ver qué le acomodo o qué le redondeo. Le metí un título horrible, se llama El diablo entre las piernas. Fue entonces cuando le respondí: ‘Coño, yo eso lo leo inmediatamente’” –comentó Ripstein.

Para Garciadiego existe un tema tabú en la vida y es la vejez sexualizada. “Tendemos a pensar que los viejos son gente nostálgica y serena, pero no es así. Hablar de la vejez sexual y con pasiones, no es algo común. Mucho menos si éstas son turbias y destructivas”.

Paz Alicia Garciadiego escribió el guion sin pensar en filmarlo. La guionista creyó que a nadie le interesaría rodar un proyecto que protagoniza un par de viejos teniendo relaciones sexuales, pero la productora Mónica Lozano no lo pensó mucho, levantó la mano y dijo que los apoyaría.

“Cuando le entregué la historia, a los dos días me respondió que sí y, entonces, el mundo se me cayó encima, tenía que poner manos a la obra”  –compartió Ripstein, director de filmes como El lugar sin límites (1977), El castillo de la pureza (1972) y Principio y fin (1993), por citar algunos.

“Yo sabía que era difícil que alguien aceptara. Si yo hablo de incesto entre una madre y un niño de seis años, tenía mucho más posibilidad de que se llevara a cabo. Pero una película de viejos que hacen el amor, era impensable. De los viejos se dice que son simpáticos, dulces y tiernos, pero aquí es una vejez intranquila, en donde las pasiones ocurren” –añadió Garciadiego.

El diablo entre las piernas es un filme estelarizado por Sylvia Pasquel y Alejandro Suárez. Plantea el caso de una pareja de adultos mayores que suman muchos años de matrimonio, pero también de una convivencia caótica.

Él interpreta al típico macho que busca dominar a su pareja a través de insultos, humillaciones, menosprecios y haciéndola sentir culpable de cosas que no suceden. Ella acepta el maltrato porque los entiende como celos, como idolatría y la manera real de demostrarle que la ama.

El matrimonio comparte el mismo techo con una joven (Greta Cervantes), quien fue abandonada por su madre en la casa de ambos y que ahora la tienen como su empleada doméstica. Aunque no protagonizan un triángulo amoroso, la chica se enferma de la situación en la que ellos viven y entra al juego de una manera sorpresiva.

“Es una pareja que lleva muchos años juntos y que ha ido eliminando opciones de afuera. Con el tiempo ha ido perdiendo hijos y relaciones sociales, se ha enclaustrado al interior de su casa y ésta se convierte en su prisión, pero también en su guarida” –indicó Garciadiego.

Consideró que así ocurre en la vida cotidiana de toda persona que llega a la vejez. “Terminas por aislarte del mundo y en lugar de acumular amistades, las pierdes. Pierdes relaciones, incluso familiares, lo cual nos servía muchísimo como contexto para dejar solos a nuestros personajes y enfrentarlos”.

“No he sido consciente de la censura”.

En opinión de Ripstein, al leer El diablo entre las piernas notó un guion preciso y formidable porque no había condicionantes. “Debido a que ella pensaba que no se filmaría, no tuvo restricciones ni consideración de los costos, tampoco del manejo del lenguaje ni la censura. En su historia se podía absolutamente todo y ella hizo todo.

“Si hubiera pensado que mi guion se haría en película, me hubiera costado trabajo poner la escena de la masturbación” –agregó Garciadiego, quien este año, por su trayectoria cinematográfica, recibió el Ariel de Oro de parte de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC).

“Nunca he sido consciente de la censura ni de los límites, porque he hecho un montón de películas puercas y asquerosas, pero en este caso pensar que no se iba a filmar, era un ejercicio porque me gusta escribir, sobre todo cuando llueve”, apuntó la autora de El carnaval de Sodoma (2006) y El coronel no tiene quien le escriba (1999).

En lo referente al lenguaje de los personajes, la escritora explicó que se necesitaba de la violencia doméstica, pero no a través de los golpes, sino del insulto.

“La palabra es mi instrumento y cuando uno la utiliza, la repite y la vuelve a repetir, la vulgaridad queda atrás y se convierte en belleza. La repetición hace que las cosas adquieran ritmo y sonoridad, que trascienda la pura leperada” –puntualizó.

El diablo entre las piernas es la película número 60 de Arturo Ripstein. La presentó por primera vez durante el Festival Internacional de Cine de Toronto en septiembre pasado. También actúan Patricia Reyes Spíndola, Daniel Giménez Cacho y Greta Cervantes.

Como parte del homenaje que el FICM le rinde al cineasta, éste develó una butaca con su nombre, la cual será colocada en una de las salas de un complejo cinematográfico en el centro de Morelia. (NTX)

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