En “Jojo Rabbit”, Waititi pone a prueba su acto más audaz

Apenas faltan unas horas para que “Jojo Rabbit” tenga su estreno mundial y el guionista y director Taika Waititi todavía está pensando cómo hablar de su película.

“Aún no sé siquiera cómo describirla sin hacer que la gente reaccione incómoda”, dice Waititi encogiéndose de hombros.

“Jojo Rabbit” es tan singular como su director, el idiosincrático realizador neozelandés de la desequilibrada comedia sobre camaradas “The Hunt for the Wilderpeople” (“A la caza de los ñumanos”) y la parodia de documental de vampiros “What We Do in the Shadows” (“Lo que hacemos en las sombras”). La nueva cinta, que Fox Searchlight estrena el viernes, es un relato cómico del paso a la adultez sobre un niño de 10 años llamado Jojo (Roman Griffin Davis) que vive con su madre (Scarlett Johansson) y tiene un amigo imaginario bufonesco al que le habla cuando necesita guía o compañía.

Ah, además trascurre en la Alemania nazi y el amigo imaginario es Adolfo Hitler. Pero ese resumen tampoco le hace justicia.

Hitler, interpretado por el propio Waititi, es en realidad la idea confusa y a medio formar que el niño tiene de Hitler, el hombre al que ha sido adoctrinado a idolatrar. La película comienza como una comedia disparatada y gradualmente se convierte en algo dulcemente sentimental, mientras Jojo empieza a cuestionar lo que le han dicho de los judíos tras descubrir a uno (Thomasin McKenzie) viviendo en su ático. “Jojo Rabbit” se trata sobre crecer en un mundo donde la sabiduría recibida es ridícula.

Cuando menos, no es el tipo de filme que la mayoría de los directores que acaban de realizar un éxito de Marvel harían. “Thor: Ragnarok” de Waititi facturó 848 millones de dólares en la taquilla mundial, y el director estará a cargo de la secuela prevista para 2021. Pero en medio, usó su nueva posición en la industria para llevar al cine “Jojo Rabbit”, un filme que comenzó a escribir en el 2011. Proponer una película que combina la extravagancia con el Holocausto no fue más fácil que hablarles a los periodistas de la misma.

“Uno no entra a un estudio y dice ‘¡comedia nazi!’”, dice Waititi en chiste.

El cineasta de 44 años se encontraba en el Festival Internacional de Cine de Toronto donde, afectado por el jetlag, dijo que quería ponerse lentes de sol ” siempre y cuando ustedes no interpreten eso como que yo soy arrogante o que quiero parecer un músico”. En Toronto, “Jojo Rabbit” terminó recibiendo el premio de la audiencia, un reconocimiento que la última década ha correspondido con una nominación al Oscar a la mejor película.

Jojo” fue un éxito con el público en Toronto, que celebró el acto de malabarismo aparentemente imposible de Waititi. Pero la recepción de la crítica ha sido mixta. La comparación más común ha sido como un cruce entre “Rushmore” (“Tres son multitud”) de Wes Anderson y “La vita è bella” (“La vida es bella”) de Roberto Benigni, y algunos consideran que una combinación de tonos como esta trivializa un trauma histórico. Incluso aquellos que han aplaudido a “Jojo Rabbit” aceptan rápidamente que la cinta, en papel, no funcionaría.

Pero Waititi, quien es judío y maorí, de la tribu Te Whanau-a-Apanui, ha disfrutado por años combinando luz y oscuridad, alegría con seriedad. “No me gusta algo donde me siento que sé lo que va a pasar ”, dice. “Me gusta pasar de un momento divertido a algo trágico o impactante”.

Hijo de un pintor y una maestra de escuela, Waititi surgió en Wellington, Nueva Zelanda, haciendo teatro experimental y comedias (él y Jemaine Clement hacían giras como un dúo humorístico llamado The Humourbeasts). Su primer cortometraje, “John & Pogo” de 2002, era sobre un policía y un perro, sólo que el perro era interpretado por un hombre. Su corto de 2005 “Two Cars, One Night”, al igual que “Jojo Rabbit”, es sobre cómo los niños perciben el mundo. En el mismo, dos chicos maoríes que esperan por sus padres afuera de un bar pasan de lanzarse insultos el uno al otro a forjar una amistad sincera en cuestión de 10 minutos. Fue nominado a un Oscar. Durante la transmisión, Waititi fingió estar dormido cuando se leyeron los candidatos en la categoría.

El productor de “Jojo” Carthew Neal, quien junto a Waititi creó el colectivo Piki Films (el nombre quiere decir escalar o ascender en maorí), dice que la carrera de Waititi no debe sorprender.

“Este fue un proyecto que él quería hacer desde hace mucho. Ya habrá tiempo para hacer más películas grandes y están en proceso”, dice Neal. “Pero él ha sido un artista, ha sido pintor, ha sido actor de teatro y ahora es un director. Todo forma parte de su mezcla. No creo que haya una línea recta que esté tratando de seguir”.

Sam Rockwell, quien hace el papel del capitán Klenzendorf, líder de un campamento hitleriano para jóvenes, considera a Waititi un visionario. ”Él fue muy listo. Tuvo un poco de influencia por ‘Thor’ y dijo, ‘ahora quiero hacer esta película que nadie haría’”, dice.

El actor, un admirador de las películas previas de Waititi, se sintió atraído al papel porque estaba muy lejos del típico nazi. Klenzendorf, para él, tenía una vibra tipo Bill Murray. “Como si Bill Murray fuera un nazi desilusionado”, dice Rockwell. “Esí fue como lo abordé. Como Walter Matthau en ‘Bad News Bears’ (‘La pandilla de pícaros’), un pequeño Richard Pryor en ‘Bustin’ Loose’ (‘Rompiendo cadenas’)”.

“Es una película muy singular”, agrega Rockwell. “Uno realmente no puede dar en el clavo” al describirla.

Quizás inevitablemente, la calidad osada y original de “Jojo Rabbit” ha llevado a varios ejecutivos a apoyarla. Fox Searchlight la ha promocionado como una “sátira antiodio”. Y los cineastas han buscado enfatizar la importancia del filme para informar a públicos más jóvenes sobre el Holocausto, aun desde un punto de vista estrafalario: “Si eso involucra agregar humor y absurdo, que así sea”, dice Waititi. “Sigue comunicando las mismas ideas”.

A algunos ejecutivos de Disney supuestamente les preocupaba que “Jojo Rabbit” fuera demasiado provocadora para la compañía luego que ésta adquirió a 20th Century Fox (y Fox Searchlight) a principios de año. Waititi no lo cree y dice que Bob Iger, director ejecutivo de Disney, y Alan Horn, su director creativo, han “hablado con entusiasmo” de la cinta y la han apoyado consecuentemente. No ve cómo “Jojo Rabbit”, una vez vista, plantee alguna controversia.

“Es como decir, ‘cuidado con esa película “La vida es bella”. Va a traer abajo a la compañía’”, dijo Waititi. “No creo que haya que preocuparse por esta película porque una vez que uno la ve, habla por sí misma. Es inspiradora y tiene un mensaje muy positivo”.

“Jojo Rabbit” es, irónicamente, el proyecto más seguro que Waititi estaba considerando. A principios de año se retiró de una cinta animada en stop-motion sobre Michael Jackson narrada desde la perspectiva de su chimpancé Bubbles. Jackson también tuvo un papel en la segunda película de Waititi, la semiautobiográfica “Boy”, en la que Waititi hizo el papel del padre ausente del protagonista de 11 años.

El cineasta fue criado por su madre, que además dio pie a “Jojo Rabbit”. Su descripción de la novela de Christine Leunens “Caging Skies” (“El cielo enjaulado”) — que terminó no siendo muy exacta —despertó el interés de Waititi y su imaginación. El cineasta agregó a Hitler, un papel que en un principio no pensaba interpretar.

“Esa nunca fue realmente idea mía”, dice Waititi. “Mírame. Soy polinés, soy la opción menos obvia. Pero quizás por eso es una buena opción”. (Agencia)

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