Hirokazu Kore-Eda, cronista de las relaciones familiares

Autor de conmovedoras crónicas familiares, el japonés Hirokazu Kore-Eda, Palma de Oro 2018, ha creado una obra íntima centrada en la “gente ordinaria”, como Ken Loach, a quien admira.

Seleccionado cinco veces en competición y varias veces premiado, este gran asiduo de Cannes se alzó finalmente con el máximo galardón por “Shoplifters”, su largometraje número 13.

La cinta cuenta la historia de una familia sencilla que se dedica a robar en las tiendas. Una noche, acogen a una niña maltratada y acaban integrándola en la familia.

“Es quizás un filme más social que los anteriores, pero el punto de entrada sigue siendo la familia”, señala el prolífico director.

“¿La familia, son los lazos de sangre o el hecho de pasar tiempo juntos?”, se interroga. Todavía no ha encontrado la respuesta, asegura.

Cronista de las relaciones familiares, Kore-Eda, de 55 años, es autor de una obra coherente que mezcla el aspecto social y la descripción de los vínculos familiares, pese a las incursiones en el cine judicial y sus inicios en el documental.

Nacido en Tokio en 1962, es diplomado de la prestigiosa universidad Waseda. Tras sus inicios en la televisión, pasó a la realización en 1995 con “Maborosi”, presentada en el Festival de Venecia.

En 2001, estuvo en liza por la Palma de Oro con “Distance”, que trata una masacre colectiva por una secta y las consecuencias para los familiares de las víctimas.

Tres años después, saltó a la fama con “Nadie sabe”, sobre la historia de cuatro hermanos abandonados por su madre en un apartamento.

Yuya Yagira, que interpretaba al mayor de la familia, se convirtió, con 14 años, en el actor más joven en obtener el premio de interpretación masculina en Cannes.

Familia de cine

Vinieron luego “Still Walking” (2008) sobre el duelo, “I wish” (2011) sobre dos hermanos, “De tal padre, tal hijo” (2013), Premio del Jurado en Cannes, que aborda la cuestión de los lazos de sangre, y fue durante mucho tiempo considerada su obra maestra.

La mayoría de sus películas han estado presentes en la Croisette. “Los festivales internacionales no son un objetivo en sí mismo sino un medio para dar a conocer los filmes a mucha gente”, destaca el cineasta.

Su estilo, de aires melancólicos y con una mirada tierna hacia los niños, lo hace ser comparado con el gigante del cine japonés, Ozu. Un cumplido que acepta con educación, aunque el prefiere que lo relacionen con Ken Loach, por su manera de “sublimar los personajes ordinarios”.

Filme tras filme, Kore-Eda ha ido formando un elenco que se repite en sus películas, como la gran actriz japonesa Kirin Kiki, que a menudo interpreta a maliciosas abuelas, e Hiroshi Abe.

“Somos más o menos de la misma generación, con trayectorias que se siguen, hicimos una película a los 40, una película a los 50 y quizás a los 60…”, afirma Kore-Eda sobre el actor, que aparece en “Still Walking” y “Después de la tormenta”. (AFP)

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