JILL LAWLESS

VENECIA.— Jim Carrey, el actor cómico que llegó a ser uno de los más grandes astros de Hollywood en los 90, no existe.

Así lo dice el propio Carrey, quien llegó al Festival de Cine de Venecia esta semana con “Jim and Andy”, un documental sobre su experiencia interpretando al comediante Andy Kaufman en la cinta biográfica de 1999 “Man on the Moon” (“El lunático”).

El megaexitoso artista Jim Carrey, dijo, es “un personaje que me ha estado interpretando toda la vida”.

El comentario estuvo acorde con el espíritu subversivo de “Jim and Andy”, que hace uso de docenas de horas de filmación entre bambalinas durante el rodaje de “Man on the Moon”.

Carrey se mantuvo todo el tiempo metido en el personaje de Kaufman, una experiencia que admitió que “fue psicótica en ocasiones”.

“No siento para nada que yo hice la película”, dijo el actor el martes en Venecia. “Siento que Andy la hizo”.

El documental mezcla imágenes nunca antes vistas de la época con entrevistas recientes en las que Carrey medita sobre la experiencia, su carrera y la naturaleza de la identidad.

El resultado es una reflexión fascinante sobre identidad, fama y creatividad, incluso para quienes no estén familiarizados con el trabajo de Kaufman.

Conocido por su papel de Latka Gravas en la serie de comedia “Taxi”, Kaufman fue un provocador que trajo un espíritu anárquico a la escena de la comedia con rutinas que expandieron los límites e incluyeron imitaciones deliberadamente débiles, chistes y episodios de lucha con oponentes femeninas. Murió de cáncer pulmonar en 1984, a los 35 años.

Cuando hizo “Man on the Moon”, Carrey era una gran estrella que devengaba millones de dólares por comedias como “Ace Ventura: Pet Detective” (“Ace Ventura: Un detective diferente”), “The Mask” (“La máscara”) y “Dumb and Dumber” (“Una pareja de idiotas”).

Pero, como revela en el documental, se sentía vacío.

El director de “Jim and Andy”, Chris Smith, dijo que su conversación reveladora con Carrey fue como “la entrevista que uno siempre quiere pero nunca consigue”.

“Creo que volvía de un periodo en el que estuvo fuera del mapa y todavía tenía mucho que decir”, dijo Smith, quien también hizo los documentales “American Movie” y “The Yes Men”.

“Uno ve a una persona que logró todo lo jamás pudo haber deseado y llegó al otro lado, pero que aún era infeliz. Y esa es una idea muy desgarradora”.

En las imágenes tras bambalinas, el resto del elenco y el director Milos Forman parecen alternativamente entretenidos, confundidos y preocupados por la transformación total de Carrey en Kaufman. Entonces hay imágenes perturbadoras del alter ego de Kaufman Tony Clifton, un cantante de bar maleducado que se aparece de vez en cuando — interpretado por Carrey, pero a veces también por el amigo y colaborador de Kaufman Bob Zmuda.

La película, cuyo título completo es “Jim & Andy: The Great Beyond — the story of Jim Carrey and Andy Kaufman with a very special, contractually obligated mention of Tony Clifton”, es una especie de casa de la risa con perspectivas cambiantes.

Carrey, de 55 años, dijo que hablar con Smith le ayudó a entender el tiempo que interpretó a Kaufman como un paso en su viaje espiritual.

Dijo que hacer de Kaufman fue “una versión extrema de permitirse alejarse de uno mismo”.

“Uno se subyuga a otro personaje, y al hacerlo al final se da cuenta — cuando te toma un mes volver a ti —de qué diablos está hecho uno mismo para empezar”.

Desde finales de los años 90, Carrey ha hecho algunas películas más provocadoras, como “The Truman Show” o “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” (“Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”), y menos cintas en general.

Ahora pasa gran parte del tiempo pintando y haciendo esculturas. Dice que el actor megaexitoso Jim Carrey era una creación que derivó de una necesidad de aprobación que tuvo desde niño.

“Desde muy temprano como que el ego se apoderó de mí y dijo, ‘Dios mío, en la sala soy chistoso como mi papá, la gente dice que soy especial'”, contó Carrey.

“Es como un perro que necesita un hueso — yo necesito recostarme sobre mi espalda y que alguien me sobe la barriga y me diga que soy algo especial”, añadió. “Ahora no necesito eso”.

Dijo que los “remanentes” del viejo Jim Carrey están ahí, pero que está tratando de superarlos. Ve su carrera como “algo genial que sucedió” y no le preocupa cómo sea recordado.

“No me importa”, dijo. “Esto es lo que importa, esto ahora. Se acabó”.

Aunque no está constantemente feliz, trata de estar en paz.

“La tristeza ahora es solo mal tiempo”, dijo Carrey. “La tristeza es lluvia: viene y no se posa sobre mí el tiempo suficiente para sumergirme, simplemente pasa”. (AP)