Por JAKE COYLE

Oh, Agosto. Esa época del año en la que puedes ir al cine a ver a Matthew McConaughey interpretando a un David Copperfield interplanetario que intenta usar su “magia” para destruir una torre amenazante que protege al universo de hordas de demonios listos para invadir. Así que, supongo, bastante lejos de la Tierra.

Para ser justos, este agosto tiene algunas de las películas más fascinantes del verano boreal, como el regreso triunfal de Steven Soderbergh (“Logan Lucky”) y el docudrama de Kathryn Bigelow sobre disturbios raciales (“Detroit”). Pero “The Dark Tower” (“La torre oscura”) es una oferta veraniega más tradicional: un desperdicio de los estudios que tardó demasiado en realizarse y que no estaba listo para competir con las megaproducciones de la temporada.

Una letanía de directores, incluidos J.J. Abrams y Ron Howard, han tratado de abordar esta gran obra de Stephen King, una serie de siete novelas escritas a lo largo de más de dos décadas. Tras muchos cambios, “The Dark Tower” finalmente llega a través del director Nikolaj Arcel, quien escribió la adaptación sueca de 2009 de “Los hombres que no amaban a las mujeres” y la cinta danesa de época “A Royal Affair”, situada en el siglo XVIII.

La fantasía cargada de efectos especiales es un salto a nivel de producción que sobrepasa a Arcel. La película de 95 minutos tiene el aire inconfundible de un desastre mitigado. Su alcance y duración parecen haber sido frenados para evitar que “La torre oscura” se derrumbara por completo. Lo que queda es un esquema grande y elaborado, pero contado con prisa y sin mucho contenido, como si alguien tratara de explicar la serie “Westworld” de HBO en 30 segundos o menos.

Seguramente “Westworld” se inspiró algo en “The Dark Tower”, una turbia mezcla de ciencia ficción, terror, western y leyenda arturiana. El lelaborado brebaje de géneros _ King a la máxima expresión _ seguramente doblegaría a la mayoría de los cineastas. Como civilización, hemos encontrado la manera de unir a Taco Bell con Pizza Hut, pero la mezcla de magos y vaqueros sigue siendo problemática.

Tras un breve indicio de lo que vendrá, la película comienza en Nueva York actual con un adolescente: Jake Chambers (interpretado por el debutante Tom Taylor). Sus sueños están plagados de visiones de un mundo alternativo, el Mundo Medio, donde ve a un pistolero llamado Roland Deschain (Idris Elba) luchando contra el Hombre de Negro (McConaughey), quien está empecinado, por razones desconocidas, con destruir al universo.

Jake dibuja frenéticamente sus visiones, lo que lleva a que su sensible pero insegura madre (Abby Lee, lo mejor y lo más natural en este desastre) y a su cruel y caricaturesco padrastro a enviarlo a un centro de atención recibir psiquiátrica. Pero cuando van a recogerlo, Jake observa un rasgo de sus sueños en sus rostros: costuras de piel falsa. Jake escapa e improvisa la forma de llegar a un edificio de sus visiones que resulta ser un portal al Mundo Medio. “Esto es bueno”, dice. “Todo es real”. Arroja un zapato al portal para probar y luego entra él.

Pronto se encuentra a Roland, el pistolero de expresión imperturbable, con gabardina y una pistola, en una tierra donde casi no hay armas ni balas. El nombre viene de la inspiración de King, el poema de Robert Browning “Child Rolande to the Dark Tower Came”, y el Roland de King busca vengarse del Hombre de Negro por haber matado a su padre. Jake, aprendemos después, tendrá un papel importante en la batalla que decidirá el destino de ambos mundos: el Mundo Medio y como lo llama Roland, el Mundo Piedra Angular. Su “resplandor”, como nos dicen, es fuerte y puro.

Elba es, como siempre, una fuerza poderosa en la pantalla que merece algo mejor. El personaje de McConaughey es más extravagante. Gracias a su equipo de asistentes, el Hombre de Negro pasa de un mundo a otro como nadie más. Sus poderes oscuros son tales que puede atrapar balas con los dedos y darle órdenes a casi todos, menos a Roland, como “deja de respirar” y la víctima cae pronto. Si tan solo pudiera salirse de la película y ordenar que ésta fuera “mejor”.

Pero “The Dark Tower” no tiene ese poder. Actores como Elba y McConaughey son demasiado buenos, el joven Taylor logra manejarse bien, y la historia es bastante estable mientras está en el Mundo Piedra Angular, pero no podemos decir lo mismo del Mundo Medio y sus efectos especiales.

“The Dark Tower” aspira a ser una película épica, pero precisamente eso la empequeñece, especialmente cuando cambia de un mundo a otro. Uno empieza a esperar que a mitad de camino hacia el Mundo Medio, McConaughey y Elba pidan un descanso y empiecen a actuar juntos en una nueva temporada de “True Detective”.

“Dark Tower” de Columbia Pictures tiene una clasificación PG-13 en Estados Unidos (no recomendada para menores de 13 años) por escenas de violencia y acción. La AP le da dos de cuatro estrellas. (AP)